terça-feira, 28 de agosto de 2012

Si todos somos tan prescindibles, ¿por qué existimos?

sexta-feira, 24 de agosto de 2012

La impotencia no es simple...

Se te mete en el subconsciente, barniza sus paredes e impermeabiliza la evasión. Podrece cada ligamento entre tu sonrisa y la realidad. Te araña las entrañas. Te quiebra los pensamientos y congela tu moral. Hace caducar cada buena iniciativa. Te anuda el estómago y encadena tu voluntad. Refleja lo peor de ti. Estira cada salida y se va, te arrastra, te deja tirado a medio camino. Cuando tienes ya el barro debajo de la lengua, puedes salir. Progresivamente, decreciendo, se fue yendo. Volvía la mirada y sonreía pícara. Esa es la peor parte de la impotencia...

quarta-feira, 15 de agosto de 2012

A veces me paro a pensar en la vida, como casi todo el mundo. A veces, sólo a veces, no es justa. Y es esa minoría de momentos en los que más escribes, más reflexionas, en los que ni tú mismo te entiendes. Esos momentos son necesarios, son cruciales para avanzar. Pero, ¿avanzar en qué? La vida no tiene por que ser en lo que se avance y, si es así, ¿nosotros avanzamos sobre la vida? Quizá la vida nos empuje a avanzar o quizá nosotros hagamos que la vida avance. Igual al avanzar mentalmente acarreamos a la vida, o igual el avance de la vida nos madura. Puede que aprendamos algo de la vida pero, si la vida no aprende nada de nosotros, ¿de qué sirve? La vida nos está cargando y nosotros nos estamos cargando la vida...¡Son cosas de la vida, ya ves!
me haré realidad en tus sueños
a medida que tú cincelas mis huesos
                             amanecer en la playa
te comeré las duras ferrosas entrañas
al igual que tú devoras de mi corazón las telarañas
                             hacer los imposibles nuestros
cercenando los malos momentos
bullir en candentes deseos
                             jamás tirar la toalla
follar siempre menos hoy que mañana
querernos   sentir como el corazón araña
                             acabar en la cama...hasta muertos

segunda-feira, 13 de agosto de 2012

Green paradise




Cuando leí esas palabras...

mis pupilas se partieron en millones de pedazos, rebosaron, estaban inundadas. Mis labios se convirtieron en desiertos, resecaron, estaban tan agrietados...Mis brazos mudaron en terremotos, temblaban, me fallaban.
Todo lo que conseguiste en tan poco tiempo, lo estropeaste en menos. Y yo ahora no me puedo creer que no me vayas a necesitar, que no eches de menos mi boca. Has puesto una excusa, mala, pero una excusa; obvia, pero una excusa. Siempre fue sabido que no me amabas, lo cual era normal, no era necesario ir tan rápido...Y ahora lo único que has hecho es utilizarlo de excusa, restarle valor a las palabras.
Debería darte las gracias solamente por hacerme más fuerte, por hacerme más sabio; aunque ahora esté destrozado, roto, completamente.
¡Todo ha pasado tan rápido y con tan poca relevancia para ti! Deséame al menos que todo lo que soñé pasar contigo, lo pase con alguien mejor. Y yo, yo te daré un consejo...Todo lo malo que hayan podido hacerte no lo hagas con los demás, ni siquiera una parte de todo ese daño. Al contrario. Que por tu vida pasarán muchas personas y deberás medir mucho más tus palabras.
                                 esas palabras que me rompieron las pupilas, los labios, los brazos, el corazón

quarta-feira, 1 de agosto de 2012

tan poco en tan poco tiempo

Que yo ya sé que por mí dejarías de escuchar rock, de nadar y de todas las cosas que te gustan; y yo lo único que podría hacer para ponerme a tu altura sería dejar de quererte.

Cuelgan de tu cabeza unos cuantos rayos de Sol
  dan calor, eliminan cualquier atisbo de oscuridad, sin ton ni son
Pero, como siempre, en perfecta armonía
  tu cuerpo es agua, oleaje; los poros de tu piel, gotas de lluvia fina
Te perforan la cara dos perlas afiladas
  dos doradas avellanas, dos luces de la madrugada, de Eros dos flechas almidonadas
Tanta bondad tiene que salir por algún sitio
dos cordilleras que evitan litigios
dos puertas de un cielo dulce pero rígido
una boca que pide, con honradez, que sellen esa puerta, que dejen algún vestigio