quarta-feira, 4 de abril de 2012

antes, cómo no?

hablábamos todas las noches, antes nos dábamos besos de contrabando y nos echábamos miradas furtivas. Antes éramos tú, yo, y el mundo. El inexperto, la resentida y trozos de papel que nos solíamos intercambiar. Trozos que, meramente, lo que hacían era substituir los abrazos que no nos podíamos dar. Besos nos dimos, quizá no los suficientes, quizá no fueran de corazón. Besos nos dimos entre las olas de aquella playa, en el agua, con secretismo; también en ese cuarto, algo polémico. Si ya no estás donde estabas, si tu vida ha cambiado, tu entorno es diferente, la gente que te rodea ya no es la misma; es por mí. Seguramente nunca hayas pensado que el lazo que nos unía era fuerte, muy fuerte, tan fuerte que con cada lágrima que tú derramaste aquel día nublado de junio, en aquel banco de aquel parque al lado de aquella rotonda, punzaban los tejidos de mi corazón hasta quedar atrapadas dentro, hasta ahora, quién sabe si por siempre. Hay momentos en  los que pienso que ya no me tienes ese cariño, hay momentos en los que creo que nunca me quisiste y muy de vez en cuando creo que en las tardes de lluvia sigues recordando el verde de mis ojos, verde como aquel musgo que cubría cada roca de ese lugar tan mágico, de ese lugar que hace tanto tiempo que no pisas, donde se desarrollo gran parte de nuestra ''historia''. Estando tan cerca los dos,
¿cómo podemos estar tan lejos? Sé que tu vida ha dado muchas vueltas y lo que ya no sé es a quién quieres, quién es verdaderamente importante en tu vida, si lo quieres a él, si no quieres a nadie... Me gustaría volver el tiempo atrás y poder volver a acariciarte el pelo, a beber champán contigo, a ver como te atiborras a CocaCola, ver como sigues diciendo las mismas gilipolleces de niña retrasada(QUE ME ENCANTAN). Si te digo la verdad, soy yo el desubicado, el que no sabe qué hacer con su vida. A lo mejor, esto de echarte de menos, se me pasa. Lo único que quiero recordarte es, que si alguna vez te sientes decaída, estás en cama con el iPod y los cascos a tope, como hacías para dormirte, y no hay nadie afuera que pueda entenderte ni consolarte, nada que te alivie de ese hastío; piensa que aquí queda alguien que aunque se fuera hace mucho tiempo puede volver para recordarte que no todo es malo y para llamarte cabra, aunque esto último, es obvio.

Nenhum comentário:

Postar um comentário