Esa sensación desgarradora y viscosa que te cubre en los momentos más catastróficos es la impotencia. La cual está por encima de todos los demás sentimientos atroces como la tristeza, la indiferencia, la amargura, la monotonía, el aburrimiento, el tedio, la desgana, la melancolía…Te inunda y te petrifica los músculos, te amordaza el cerebro y te enreda con millones de cuerdas el corazón; pero sobre todo se introduce en los pulmones y los comprime, no dejándote respirar. Su poder arrollador está por encima de nosotros, por encima de todo. Y eso es todo lo que yo siento con ellos: ella tan poco imparcial, él tan ignorante y ella tan atrapadora y embustera que solo quiere influenciar. No los culpo, se ve que en otra vida, lo que decidieron escribir para vivirlo lo hicieron con muchas faltas de ortografía y la redacción algo pésima. Lo único que me da pena es que nunca se darán cuenta, nunca podrán entender o experimentar lo que yo estoy haciendo.
quarta-feira, 25 de abril de 2012
Otra hoja más en blanco
otro día que no cuenta.
Esa sensación desgarradora y viscosa que te cubre en los momentos más catastróficos es la impotencia. La cual está por encima de todos los demás sentimientos atroces como la tristeza, la indiferencia, la amargura, la monotonía, el aburrimiento, el tedio, la desgana, la melancolía…Te inunda y te petrifica los músculos, te amordaza el cerebro y te enreda con millones de cuerdas el corazón; pero sobre todo se introduce en los pulmones y los comprime, no dejándote respirar. Su poder arrollador está por encima de nosotros, por encima de todo. Y eso es todo lo que yo siento con ellos: ella tan poco imparcial, él tan ignorante y ella tan atrapadora y embustera que solo quiere influenciar. No los culpo, se ve que en otra vida, lo que decidieron escribir para vivirlo lo hicieron con muchas faltas de ortografía y la redacción algo pésima. Lo único que me da pena es que nunca se darán cuenta, nunca podrán entender o experimentar lo que yo estoy haciendo.
Esa sensación desgarradora y viscosa que te cubre en los momentos más catastróficos es la impotencia. La cual está por encima de todos los demás sentimientos atroces como la tristeza, la indiferencia, la amargura, la monotonía, el aburrimiento, el tedio, la desgana, la melancolía…Te inunda y te petrifica los músculos, te amordaza el cerebro y te enreda con millones de cuerdas el corazón; pero sobre todo se introduce en los pulmones y los comprime, no dejándote respirar. Su poder arrollador está por encima de nosotros, por encima de todo. Y eso es todo lo que yo siento con ellos: ella tan poco imparcial, él tan ignorante y ella tan atrapadora y embustera que solo quiere influenciar. No los culpo, se ve que en otra vida, lo que decidieron escribir para vivirlo lo hicieron con muchas faltas de ortografía y la redacción algo pésima. Lo único que me da pena es que nunca se darán cuenta, nunca podrán entender o experimentar lo que yo estoy haciendo.
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